Los tiempos cambian, y si quieren sobrevivir, las empresas también deben hacerlo. En esta oportunidad analizaremos el impacto de la pandemia, pero que sólo sea un ejemplo, cambiar cuando el mercado cambia es una parte importante de la vida futura de una empresa.
Definitivamente, desde el 13 de marzo del 2020 se inició uno de los periodos que producirían el mayor cambio de la historia de la mayoría de las empresas del Uruguay. Si bien hubo ganadores y perdedores, todo el ecosistema empresarial del país se vio afectado por un fenómeno sin precedentes cercanos.
Cuando recordamos, seguramente lo tenemos todos muy presentes, hasta la semana anterior a ese 13 de marzo, la vida empresarial era “normal”, finalizando una buena temporada de verano, con una economía que había sufrido un enlentecimiento y caída en el segundo semestre del 2019, pero los indicadores mostraban un 2020 “desafiante y difícil”, pero con signos de mejora, a esa altura la pandemia era algo “externo”, no nos afectaba, sin embargo ese sábado 13 escuchamos lo que todos sabíamos que iba a suceder, pero nadie quería ver, excepto las multinacionales que ya habían iniciado el proceso en otros países.
¿Estábamos preparados?, NO. ¿Estábamos listos para entrar en la virtualidad?, NO, ni siquiera sabíamos que era la herramienta Zoom (¡haber comprado acciones unos meses antes…!, ¿no?), aprovecho para pasar este aviso publicitario, a todos aquellos que casi 2 años después siguen sin saber utilizarlo les sugiero aprendan, pues ya no se dejará de utilizar (otras herramientas similares tienen mí misma sugerencia).
Muchas empresas tuvieron que cerrar, personal al seguro de desempleo, hubo que comprar computadoras portátiles, internet –Wi Fi en los domicilios (gracias ANTEL)-, compartir nuestras oficinas en el hogar con nuestros hijos, falta de controles de productividad y eficiencia a distancia, etc. O sea, la historia que conocemos.
Ahora, pasó pandemia, hubo empresas heridas, cerradas y hasta algunas fortalecidas, entonces, las preguntas son, ¿cómo seguimos?, ¿qué aprendimos?
Mi primera experiencia a compartir es que mantengamos y mejoremos todas las buenas prácticas que nos está dejando la virtualidad, por lo cual una importante pregunta a realizarnos es: ¿se justifica que todo vuelva a la presencialidad?, muchas veces, la falta de procesos y controles de esos procesos nos hacen pensar “¿qué estará haciendo en su casa?”, “prefiero tenerlo acá y ver lo que hace”, “acá lo puedo controlar”, ahora bien, durante casi 2 años nuestros empleados han trabajado a distancia, entonces, si el tema son los controles, implementemos los controles y no cambiemos lo que está funcionando, si lo consideran necesario pueden analizar: “¿es necesario que venga a la oficina todos los días?, varias corporaciones están analizando el importante gasto en mts2 de oficinas, muchas veces lujosas, ubicadas en los principales zonas y edificios, cuando en realidad solo un menor porcentaje de la dotación sería necesario que tengan esa presencialidad.